"UNA ÉPOCA DE REVOLUCIÓN SOCIAL"
(Editorial Voz Rebelde Nº 2, Enero-Febrero 2009) - Según Marx “se abre una época de revolución social” cuando “al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí”, cuando “de formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas” (Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, Londres, enero de 1859).
¿No es acaso hoy la humanidad la flagrante contradicción entre la enorme potencialidad de las fuerzas productivas (con su trabajo acumulado en medios de producción, en conocimiento científico, en cultura) y las relaciones de producción capitalistas cuya propiedad privada no es más que su expresión jurídica?
¿No es acaso hoy la humanidad la flagrante contradicción entre los portentos de la comunicación, de la medicina, de la inteligencia artificial, de la ingeniería genética y de nuevos materiales, de la enorme productividad, y la destrucción miserable de millones de seres humanos y del medio ambiente social y natural?
¿No es acaso hoy la humanidad la flagrante contradicción entre los privilegios y el derroche de unos algunos pocos miles de ricos, y las carencias y la infelicidad de todo el resto, de miles de millones de trabajadores, desocupados o pequeños comerciantes cuyos “derechos humanos”, consagrados hace 60 años en la Carta de las Naciones Unidas, son violados completamente?
¿No es acaso hoy la humanidad la flagrante contradicción entre ese 20 % de naciones que consumen el 80 % de la energía (contami-nando en proporción) y ese 80 % de naciones que consumen sólo el 20 % de lo que se “quema” en la tierra y que, además, producen la inmensa mayoría de la energía total?
Indudablemente que sí. Son estas enormes evidencias las que han ido destruyendo uno a uno los más crudos mitos capitalistas de los que la “derecha” es la abanderada, y es esta realidad la que está destruyendo también los mitos políticos “progresistas” (reformistas) con los que las decadentes clases dominantes intentan reciclar las relaciones de producción de las que son su producto.
En la Argentina, muchos periodistas del régimen hablan del fin del ciclo kirchnerista como si ese fin fuera resultado de sus torpezas políticas. Desde el FAR entendemos que los Kirchner han sido y son de los más hábiles políticos gatopardistas, gracias a los que hoy, después de los levantamientos populares de 2001-2002, la burguesía tiene aún algo de capital político para gobernar. El fin del ciclo kirchnerista y la dificultad de las otras expresiones políticas burguesas de ofrecer una alternativa no hacen más que hablar de la bancarrota política de la burguesía en su conjunto, no sólo del fracaso de quienes hoy gobiernan. Y es esta “época de revolución social”, es esta época de revolución proletaria, la que habrá de parir vanguardias como las que, en su tiempo, fueron San Martín y los jacobinos de la Revolución de Mayo, inspirados en las ideas revolucionarias de aquella otra época, la de la revolución burguesa. Es de esta “época de revolución social” de la que emergerán nuevos actores revolucionarios, continuidad de la gloriosa generación de los 60 y 70 cuyo estandarte es la victoriosa Revolución Cubana, que acaba de cumplir medio siglo iluminando las luchas de los pueblos.
Desde hace mucho tiempo que estamos en una época revolucionaria. Desde hace mucho, mucho tiempo que existe, y se profundiza escandalosamente, la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción. Está en los que luchamos impedir que este sistema moribundo pueda todavía seguir aplazando su deceso.