(Voz Rebelde Nº 2, Enero-Febrero 2009) - Durante enero y febrero varios son los recordatorios que debemos hacer para fortalecer nuestro sentido político revolucionario, pero sólo podremos resaltar algunos, por razones de espacio:
-En 1813, el 3 de febrero, se libra a orillas del Paraná el histórico Combate de San Lorenzo, donde el recientemente creado cuerpo de Granaderos a Caballo tuvo su bautismo de fuego conducido por su creador, el entonces Coronel de Caballería José de San Martín.
Cercada Montevideo, declarada por España capital provisional del Virreinato del Río de la Plata, una escuadra de once embarcaciones hispanas remontaba el Paraná para obtener los aprovisionamientos que no podía por tierra, ya que las fuerzas de Artigas y Rondeau bloqueaban la ciudad oriental.
Las tropas de San Martín hicieron una marcha forzada para llegar antes a donde suponían que desembarcarían los españoles y allí, en San Lorenzo, a 26 kilómetros al Norte de Rosario, les tendieron una emboscada cuando desembarcaron y, aunque los enemigos los doblaban en número, los Granaderos les causaron una derrota total.
Escribió San Martín en su parte de guerra: “Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores”.
Y efectivamente así fue, porque el golpe moral fue muy grande. En los momentos iniciales de toda gesta y siempre cuando resulte necesario, los verdaderos dirigentes están al frente, para enseñar con su ejemplo y su pericia. San Martín, más allá de su edad, era un veterano combatiente inspirado en las ideas de la Revolución Francesa y debía enseñar a su nueva tropa cómo pelea un ejército revolucionario. Por la exposición de su responsabilidad casi es muerto en la batalla. Pero el golpe estaba dado. La Revolución seguía adelante en sus primeros pasos; la Guerra de la Independencia profetizaba su victoria en el arrojo de ese entonces Coronel y sus hombres.
-Del 7 al 15 de enero de 1919, durante el primer gobierno de Yrigoyen, en Buenos Aires se produce un gran levantamiento proletario luego conocido históricamente como “la Semana Trágica”. Ciertamente fue así, ya que los muertos del lado del pueblo se estiman entre 700 y 1000, y en aprox. 3000 los heridos. Todo comenzó con la huelga de los trabajadores de Talleres Metalúrgicos Vasena, en demanda de la reducción de la jornada de trabajo, de 11 a 8 horas, reincorporación de los delegados despedidos, validez del descanso dominical, aumento salarial y mejores condiciones de salubridad, entre otras. Los choques con los rompehuelgas primero y luego con la policía dejan un saldo de 4 obreros muertos y más de 30 heridos. El 9 la huelga se hizo general, pero la policía, el ejército y las bandas parapoliciales como la Liga Patriótica Argentina continuaron su accionar militar matando a más trabajadores en el velorio de los primeros asesinados. Luego de varios días de choques y levantamientos en distintos barrios obreros de la Capital Federal, luego de que la huelga se extendiera a otras ciudades del país, finalmente el 15 termina por apagarse.
Gran parte de las reivindicaciones de los trabajadores de los Talleres Vasena fueron conquistadas, aunque a un gran costo. Se respiraba la influencia de la Revolución Rusa y de otros procesos revolucionarios en todo el mundo pero la falta de una estrategia y concepción verdaderamente revolucionarias (al frente de la lucha estaban los anarquistas), y el accionar contrarre-volucionario del enemigo y de los burócratas, hizo que estos grandes enfrentamientos no se tradujeran en un avance revolucionario para las masas.
-El 1º de enero de 1959 es el día que se toma oficialmente como el del triunfo de la Revolución Cubana. El día anterior, ante los triunfos del Che en Santa Clara, último reducto de Batista y llave para entrar en La Habana, el dictador huye a Santo Domingo.
La Revolución Cubana es ejemplo mundial de heroísmo, inteligencia y unidad del pueblo. Todo ello no habría sido posible sin la acertada dirección de Fidel Castro, un verdadero e infatigable titán que jamás se desalentó, ni aún en la peores derrotas, como las del asalto al Cuartel Moncada, en 1953, y el bombardeo de Alegría de Pío, en diciembre de 1956. Sólo tres años más tarde las tropas del Ejército Rebelde y los cuadros del Movimiento 26 de Julio llegaban a La Habana, tomando el poder.
Hoy Cuba se yergue orgullosa e invicta, luego de intentos de invasión, de cientos de sabotajes y atentados, del bloqueo de décadas por parte de los Estados Unidos, del doble bloqueo que significó la caída de la Unión Soviética. A todo ello se sobrepuso este heroico pueblo revolucionario, que habita una modesta isla a menos de 200 millas de su principal enemigo y nación más poderosa de la tierra. Pero no sólo resistió y venció, sino que además los pueblos del mundo han recibido la solidaridad de los cubanos revolucionarios; solidaridad sanitaria, con miles de médicos trabajando para el bienestar de los más humildes, y además solidaridad militar, como bien lo saben, entre otros, los pueblos africanos, ya que las victorias cubano-angolanas sobre los imperialistas sudafricanos fueron decisivas para acelerar de la caída del régimen racista del Apartheid, garantizar la independencia de Angola y Namibia (que habían sido invadidos por Sudáfrica), e incidir sobre toda la geopolítica de ese continente.
“La vida es un permanente batallar, es un eterno luchar, hay quienes se cansan y después reniegan de lo que hicieron; por suerte pocos. El pueblo se mantiene, y así mantendrá por siempre su Revolución”, dice Raúl Castro en un reciente reportaje con motivo de estos 50 años de Revolución.
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Viva el Proletariado Internacional!