(15
de agosto de 2009) - Más allá de las palabras que, en boca de Uribe y
de los funcionarios de los Estados Unidos, intentan morigerar el
verdadero significado de la instalación de 8 bases militares yanquis en
Colombia, todos sabemos que esto es un claro y evidente
intervencionismo en América Latina. Los fines declamados suenan cómicos
frente a los hechos concretos de la presencia militar gringa en
numerosas bases operacionales. ¡Qué importan las palabras! ¡Lo
importante es el establecimiento permanente de la fuerza militar
imperial en Sudamérica, para lo que les resulte necesario! ¿Hay
que disputar a Brasil y demás países amazónicos el control de este
monumental ecosistema? Habrá fuerza militar para intentarlo. ¿Hay
que asegurarse que las fuentes de recursos naturales estén en manos de
los Estados Unidos, en contra de otras fracciones imperialistas que
compiten con él? Habrá fuerza militar para intentarlo. ¿Hay que frenar como sea a las FARC? Habrá fuerza militar para intentarlo. Antes
de conquistar cualquier fin es necesario contar con los medios para
hacerlo. Nada de lo que Estados Unidos se plantee desde su propio
perspectiva estratégica imperialista podrá ejecutarlo sin fuerza
concreta. Frente a esto están los cándidos gobernantes que
preguntan para qué, como si hubiera algún "para qué" que pudiera
justificar esta presencia extranjera y hostil. No importan los fines
declamados, importa que, en sí mismas, las 8 bases militares en
Colombia (6 terrestres y 2 navales), constituyen los medios
operacionales para imponer su política. Esta candidez es la que
demuestran los gobernantes que imaginan la posibilidad de convivir con
el imperialismo, cuando la única manera de convivir con el imperialismo
es sometiéndose. La realidad es que el imperialismo no tiene "amigos",
sólo tiene intereses, y para satisfacerlos desatará todas las guerras
que crea necesarias y pueda sostener. El golpe en Honduras, la
instalación de numerosas bases en Colombia, la militarización acelerada
de México, la movilización de la IV Flota, entre otros hechos, hablan
de un plan que ya está en marcha a gran velocidad. Frente a esto
se impone la movilización de todos los sectores antiimperialistas. La
cercanía de la nueva y segunda independencia de América no está más que
en la voluntad de lucha de los pueblos. Corren vientos de guerra por
América, porque Estados Unidos y sus lacayos así lo imponen.
UNIDAD CONTRA EL IMPERIALISMO FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA |