TARIFAZOS Y SUPERPODERES. REACCIÓN POPULAR Y TEMORES Y ROCES INTERBURGUESES (Análisis de coyuntura agosto 2009) |
(Voz
Rebelde Nº 6, agosto-setiembre 2009) - Es tal la dinámica de la crisis
política en argentina que en un mes y medio la misma se “comió” a la
“oposición”, a “la ganadora” de las elecciones. Aún así hay compañeros,
y grupos políticos, que sostienen que “la derecha” está avanzando. Pero
lo más importante: comienza a haber una reacción popular que pone los
pelos de punta a la burguesía. La reacción de las bases obreras de la
UOM de Córdoba, la vecinal en Tolosa, como la de la Villa 31 y los
cortes en Neuquén, entre otras, son demostrativas de la
radicalidad que comienza a tomar el movimiento de masas, que antes
obligó al gobierno a recular con los tarifazos y ahora le impone a
Macri desprenderse del “Fino” Palacios.Tanto la Iglesia, como los principales ideólogos de la clase dominante, no dejan pasar un día sin realizar permanentes llamados a la paz social. Es ésta preocupación lo que los llevó a descubrir que en nuestro país hay pobreza y exclusión, y sus roces internos los que la pusieron en la vidriera pública. Dos actores del establisment no dejan dudas de esto. Por un lado, la Asociación de Productores de Siembra Directa, y por otro la Mesa de Enlace, que por boca de Biolcati expresó: “estamos canalizando institucionalmente el reclamo de los productores para evitar desbordes” (La Nación 26/08). Uno podría argumentar que la reticencia de los ruralistas a los cortes está ligada a la pérdida de convocatoria (lo cual además de cierto es otro dato más contra el pretendido “avance de la derecha”), pero ello no se opone a que además está operando el temor a una nueva rebelión. Y lo que mejor lo expresa es el editorial del mismo diario y día que bajo el título “Preservar la paz” arranca con su habitual gorilismo, despotricando contra los cortes como contra quienes se tapan los rostros o portan palos en la marchas para luego reconocer que “hay un conflicto social creciente y es importante analizar las razones”, para pasar más adelante a señalar las consecuencias, en las actuales condiciones, de la política gubernamental de construir poder “basada en la retórica de amigos y enemigos”, entre los que anota “ricos contra pobres”, “secuestradores de goles contra pueblo privado de ver su deporte favorito, entre otros enfrentamientos”. Y remata: “Pareciera que siempre se trata de echar leña a un fuego que lamentablemente ahora encuentra motivos reales para reavivarse por si mismo. La recesión económica es un hecho, así como el desempleo y la pobreza”. Una vez más la derecha viendo más allá que la ceguera de algunos grupos de izquierda. El tarifazo: la marea de movilizaciones que se anunciaba, la partición de su propio bloque legislativo y un creciente aislamiento social y político, decidió al Ejecutivo suspenderlo. Fue tal el espanto de la burguesía ante la marea que había comenzado a andar, que la oposición prefirió no hacer olas y permitir que el gobierno retrotaiga la situación y continúe con los denostados subsidios. A punto tal que sus principales referentes en medio de este conflicto prefirieron escaparse a Miami a tostarse allá antes que “quemarse” acá. Y no era para menos el temor del gobierno y de la burguesía, pues desde mediados de Julio la ola de luchas obreras por mejoras salariales crecían al punto de obligar a la propia burocracia a llamar a la movilización, temerosas con lo sucedido en la UOM cordobesa. Pero el temor es padre de la imprevisión y la imprevisión enemiga de la planificación. La marcha atrás con el ajuste fue de tal apuro que el propio Secretario de Energía quedó descolocado; a punto tal que la mañana del Miércoles 12 Cameron defendía ante los diputados la justeza del tarifazo cuando fue advertido por sus colaboradores que De Vido estaba hablando por radio dando cuenta del recule gubernamental. Esa marcha atrás terminó poniendo en terapia intensiva la concreción del pacto social, pues mostraba la debilidad gubernamental -como del resto de los partidos burgueses- para garantizar tanto la aplicación del ajuste por un lado, como la imposibilidad de reunir en una misma mesa (la del Consejo Económico Social) a todas las fracciones del capital a fin de encontrar una salida consensuada a la situación. La primera en oponerse fue la Mesa de Enlace, que reclama reuniones por sector en la creencia de que es la fracción con peso político para obtener medidas favorables a su corporación, las que se diluirían en el mar de todas las fracciones pues, como adelantó Cristina Fernández, entre todos deben decir de donde saldrá la plata que ingresará de menos en las arcas del estado si se anulan las retenciones. Si el tarifazo era a efectos de “ahorrar” 800 millones de pesos a una cada vez más escuálida caja ¿qué esperar de una disputa que implica miles de millones para esa caja? Volviendo al tarifazo, el aumentazo en los combustibles tiene connotaciones profundas, a punto tal de poder poner en la picota la propia gobernabilidad, otra muestra de la dura lucha al interior del bloque de poder ante el fin del ciclo expansivo y la necesidad de un nuevo reparto de una torta cada vez más chica. Repsol y compañía exigen mayores ganancias –ya no bastan, ni están asegurados, los subsidios- por lo que plantean un reajuste de tarifas en consonancia con los valores internacionales y un cargo fijo destinado enteramente a la voracidad empresaria. Esto impacta directamente en el bolsillo de Juan Pueblo pero también en el costo de producción de la industria y el agro. Deteriora tanto las cuentas públicas como las de los sectores burgueses menos concentrados. Ahí están las dificultades para un arreglo “civilizado”. El conflicto de los petroleros de Santa Cruz, Rio Negro, Neuquén y La Pampa ilustra muy bien esta trama, como así también su cruce con los choques políticos entre algunos gobernadores y el ejecutivo nacional, además del papel de la burocracia. Se echan trabajadores bajo el pretexto de la baja rentabilidad y se los reincorpora cuando el gobierno accede a entregarles a las petroleras el ajuste y más del 60% del cargo fijo, mientras el resto será para subsidiar el gas importado (del que se encargan las mismas empresas!!). Por ello, lejos de denunciar el latrocinio, Pereyra –Secretario Gral de los petroleros de Rio Negro, Neuquén y La Pampa- levanta la huelga atando las reincorporaciones y los salarios (un 19%) a la exigencia empresaria de que el precio del gas en boca de pozo pase de 0,50 a 2,40 dólares el millón de BTU!! antes de fin de año. Los petroleros de Santa Cruz por su parte –apoyados por el gobernador Peralta- rechazan el 19% de recomposición salarial exigiendo un 25% más otras reivindicaciones. ¿Que está detrás de todo esto?, ¿Por qué el gobernador Peralta se pone al frente del conflicto que lidera su mano derecha gremial, el “Chaco” Segovia? Por una razón muy sencilla: Santa Cruz está económicamente quebrada como muchas otras provincias (lo que revela la corrupción y la disgregación kirchnerista). De esta forma presiona por más fondos de Nación, aún a costa de un caos provincial que obligue a la intervención de la provincia, con lo cual le tira el fardo de la situación económica y social que allí se vive directamente a los K. No por nada este conflicto se discutió paralelamente en el Ministerio de Trabajo y en la Casa Rosada. A punto tal que Peralta abandonó por dos horas la reunión en Trabajo para trasladarse hasta Balcarce 50 y luego volver al edificio de Avda Alem. Fin de un ciclo:
la crisis que estamos asistiendo está emparentada con la crisis
capitalista mundial, de eso no hay dudas; pero no es menos cierto que
es parte de la cíclica crisis del capitalismo dependiente argentino
abierta a partir del 52.Seis años de crecimiento a tasas chinas para terminar reconociendo que la pobreza no sólo no ha desaparecido sino que se está acrecentando nuevamente, así lo demuestra. Este fin de ciclo supone su contracara, un nuevo ciclo de mayor concentración del ingreso y la riqueza (lo tradicional de toda crisis capitalista). De allí que entre las distintas fracciones de la burguesía se estén peleando por quien –y en que medida- se hace cargo de la misma. Esto más allá de que todos coincidan en la necesidad de un ajuste sobre las espaldas del pueblo. La otra disputa es qué fuerza política lo lleva a cabo. De allí que Duhalde y Cavallo salgan a exigir que sea este gobierno el que lo lleve a cabo, pues si no el próximo “se encontraría con verdaderas bombas de tiempo” ni bien asuma. Cavallo va más allá: propone que Cristina Fernández realice un gesto de “grandeza política” nombrando a Duhalde Jefe del Gabinete de Ministros a fin de ampliar la base del gobierno ante la posibilidad de una crisis de gobernabilidad. Las preocupaciones del poder son “entendibles”; un gobierno cada vez más débil, obligado a reforzar su retórica anti régimen (lo que termina alentando la confrontación) para intentar ocultar que rehace vínculos con los centros financieros internacionales, y una oposición que no existe, cuya mayor noticia son las permanentes subdivisiones ( Reutemann, un Macri cada vez más sólo, la sangría continua del ACyS) y una centro izquierda que no escapa a ese fenómeno, con un Sabatella (y parte de Proyecto Sur) defensores del kirchnerismo por un lado y Solanas por otro, que es consecuente con su programa; roces que se reproducen al interior de la CTA. El rechazo masivo al diálogo convocado por la Presidenta está señalando las dificultades para una salida de conjunto y “civilizada” de la burguesía. Perspectivas: al diferir la aplicación del ajuste de tarifas el gobierno pateó la pelota para adelante, una situación de la que no se sale sino con grandes dolores. Por lo que la tendencia es a un agravamiento de la crisis política, económica e institucional; uno de cuyos posibles cursos es la “repetición” de una situación tipo 2001, que desbordando los límites institucionales abra condiciones para un rompimiento de los mismos (aunque temporal), cuestión que (y es la otra posibilidad) la burguesía busca afanosamente impedir, intentando acuerdos que permitan acotar dicha crisis a los marcos de las instituciones del régimen. La debilidad organizativa de la vanguardia popular, pero sobre todo su falta de visión de poder, son una de las trabas más poderosas para organizar una salida popular a la crisis. Concurre a ello –entre otras cosas- que sectores importantes de luchadores se encuentran entrampados en identificar a la derecha sólo como la que se expresa en los sectores ruralistas concentrados. Esa es parte de la derecha; pero también el gobierno es otra de las caras de ese mismo costado. La vanguardia obrera y popular debiera no quedar encerrada en esta falsa contradicción, lo que permitiría ver en su verdadera magnitud la crisis en ciernes y estar atenta a estas dos hipótesis para no ser “sorprendidos” como en 2001. Y allí adquiere relevancia la –aunque aún incipiente- recientemente constituída CPL, que munida del programa adoptado puede constituirse en un polo de reagrupamiento político del pueblo trabajador para empujar una salida popular a la crisis, acometiendo la tarea de consolidarse en los territorios, empresas y lugares de estudio mediante el impulso del método asambleario para la resolución de la temática reivindicativa como para la constitución de organismos propios de un nuevo poder. En la presente situación adquiere un carácter estratégico agitar y organizar la lucha en torno al combate contra la pobreza uniéndola al reclamo de una reforma política, exigencia cardinal de la rebelión última; planteando que la política vuelva a ser un servicio y no “un trabajo”. La realización de acciones públicas que den visibilidad al planteo y hagan posible centenares –miles- de mesas en todo el país para recoger firmas y debatir una salida a la crisis son un eje concreto para poner en marcha un movimiento de masas de alcance nacional bajo el lema que la CPL ha determinado: “Con pobreza, el diálogo es conversación de sordos”, y “Combatir la pobreza y los privilegios de los políticos”. Un potente movimiento cívico democrático y popular es condición indispensable para la existencia de un poderoso movimiento revolucionario, pero sin organización revolucionaria es impensable un poderoso movimiento cívico. |